viernes, 5 de abril de 2013

El 83% del cannabis de Estados Unidos es consumido por trastornados mentales


El 83% del cannabis de Estados Unidos es consumido por trastornados mentales

Un estudio norteamericano ha detectado mayor consumo de cannabis por personas con enfermedades mentales

Investigadores del CAMH consumiendo cannabis en sus instalaciones.
Las personas a las que se le han diagnosticado un trastorno mental en los últimos doce meses tienen más propensión al consumo de cannabis, según los investigadores del Centro de Adicción y Salud Mental (CAMH) norteamericano. 
La muestra toma a 43.000 personas de diferentes sectores para conocer su uso habitual y el tipo de enfermedades mentales que sufren.
Las más propensas son la bipolaridad y los trastornos antisociales.


En Estados Unidos se estima que un 50% de la población consume cannabis: 203 millones de personas, aproximadamente; y de este alto porcentaje, un 35% tienen desórdenes mentales, según el estudio realizado por el Centro de Adicción y Salud Mental estadounidense. El sufrir este tipo de trastornos multiplica por siete las posibilidades de uso de la droga como forma de automedicación, como razón principal de esta conexión. El consumo de cannabis por las personas con enfermedades mentales diagnosticadas en los últimos doce meses que se extrae del estudio es de un 9.9%, comparado con el 1.6% de las personas que no sufren ninguna enfermedad de este tipo.

   Para la realización del estudio se ha tomado una muestra de aproximadamente 40.000 personas de diferentes lugares geográficos, edades, situación socioeconómica y raza: observamos que existe más consumo de cannabis entre las franjas de edad más jóvenes, pero en todas los sesgos por edad se generaliza el consumo por personas a las que se le haya diagnosticado enfermedades mentales en los últimos doce meses. De todas las personas con trastornos encuestadas, un 72% consumen habitualmente cannabis, de lo que se estima que el 83% de la producción total de cannabis del país es consumido por enfermos.

   Las consecuencias de hacer uso del cannabis como forma de automedicación puede conllevar un agravamiento de la enfermedad mental. La revista British Medical Journal apoya esta publicación con tres estudios que asocian el consumo de cannabis a los trastornos mentales, aunque centran más sus datos en la población joven. Los investigadores del CAMH reconocen el sesgo de la encuesta: los mayores problemas mentales se encuentran en cárceles o manicomios, dónde no la han realizado; o a jóvenes de menos de 18 años, con mucha mayor propensión a esta sustancia.

   La encuesta arroja datos populares como que los jóvenes son la franja de más consumo, y que los casados fuman menos que las personas que nunca se casaron. Sin embargo, otros como que los que tienen ingresos medios-altos consumen más que los menos favorecidos, o que los indios americanos fuman más que los negros eran datos menos conocidos por el público no especializado.

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