Aprendiendo lecciones islandesas
El
Tribunal de la Asociación Europea de Libre Comercio ha dado la razón finalmente
a Islandia en el problema de la financiación de la deuda creada al quebrar la filial del banco Landsbanki, Icesave.
A riesgo de quedarse fuera de la Comunidad Europea,
contando con numerosas críticas y restando credibilidad a su sistema crediticio,
Islandia se negó a financiar con dinero público la deuda extranjera contraída
con Landsbanki, la mayor parte de Holanda y Reino
Unido. Pero esta no fue una decisión tomada por el gobierno islandés (como
entendemos en España “gobierno”), si no que se realizó un referéndum y los
islandeses decidieron que no financiarían este reembolso del préstamo de 3500
millones de euros.El país nórdico rescató a los ciudadanos en lugar de, cómo en el resto de Europa, a los bancos. El porqué: la deuda contraída por la nación escandinava superaba con creces a su PIB de varios años juntos, con lo que tendrían que endeudarse costosamente para zambullirse en una crisis de la que difícilmente saldrían a corto plazo. A veces es mejor deber mil millones que un millón.
Aunque, sin duda, nuestros gobernantes tienen algo que aprender de los gobernantes islandeses: tras el hundimiento bancario, el Estado compró tan solo los préstamos de particulares y empresas de Islandia; y definitivamente les ha ido mejor, su crisis es más suave que la española, por ejemplo, y la gente sigue teniendo su dinero para poder contribuir a la estabilidad del país.
La lógica dice que los islandeses no deberían pagar los excesos cometidos por los especuladores bancarios, pero no deja de ser extraño que el Tribunal les haya dado la razón, y parece que Holanda y Reino Unido tampoco lo esperaban. Tendrán que asumir que son inconvenientes de la globalización financiera y pagar de su propio bolsillo el dinero perdido.
España, forzada a una evacuación inmediata
Estimado señor presidente de turno: las cifras de la
emigración española van en aumento cada día, el paro juvenil se sitúa en el
50%, la más alta de la Unión Europea ,
cifras que solo supera Malta, dónde tampoco va mucho mejor que aquí. Según el
INE, los españoles emigrantes tienen entre 18 y 40 años y la mayoría nunca han
tenido un empleo fijo.
Hablan en los medios de la “generación perdida”, de los “ni-nis”,…
La verdad, señor presidente, esto no es por gusto. Mi generación se salió la
mayor parte del instituto con 16 años, para cobrar 1000 euros trabajando en la
construcción. El paro juvenil tiene su raíz en el boom inmobiliario y de esto,
la culpa la tienen ustedes, los políticos, y los reyes de nuestra sociedad que
ustedes han investido, el dinero y la especulación. No pusieron ningún freno a
este paro juvenil que sufrimos porque no había interés en dejar de hacer las
cosas mal. Y ahora los jóvenes tienen que huir del país. Y de un horizonte de
inactividad del que no se ve el fin.Los jóvenes sin formar no lo son todo: los universitarios que se graduaron ese septiembre, cuando Lehman Brothers quebró, han ido de trabajo temporal en trabajo temporal desde entonces. Y ahora tienen treinta años.
Señor presidente, debe encontrar una solución, aprenda de su
compañera alemana e incentive la contratación de jóvenes. Busque qué hacer con
el paro español, con políticas económicas y de empleo que nada tienen que ver
con las que se aplican ahora. Mientras tanto, los jóvenes lucharán por su
futuro, desde dónde sea que los obliguen a buscarlo.
O puede que eso es lo que busquen, menos gente de la que
preocuparse, que el capital humano “sobrante” salga del país. Pero, ¿qué pasará
con estos jóvenes inactivos obligados a salir de su país? ¿Tendrán la ocasión
de volver a casa? Sólo el tiempo dirá.