jueves, 14 de febrero de 2013

Decicisión Tribunal Islandia y paro juvenil


Aprendiendo lecciones islandesas

El Tribunal de la Asociación Europea de Libre Comercio ha dado la razón finalmente a Islandia en el problema de la financiación de la deuda creada al quebrar la filial del banco Landsbanki, Icesave.
   A riesgo de quedarse fuera de la Comunidad Europea, contando con numerosas críticas y restando credibilidad a su sistema crediticio, Islandia se negó a financiar con dinero público la deuda extranjera contraída con Landsbanki, la mayor parte de Holanda y Reino Unido. Pero esta no fue una decisión tomada por el gobierno islandés (como entendemos en España “gobierno”), si no que se realizó un referéndum y los islandeses decidieron que no financiarían este reembolso del préstamo de 3500 millones de euros.
   El país nórdico rescató a los ciudadanos en lugar de, cómo en el resto de Europa, a los bancos. El porqué: la deuda contraída por la nación escandinava superaba con creces a su PIB de varios años juntos, con lo que tendrían que endeudarse costosamente para zambullirse en una crisis de la que difícilmente saldrían a corto plazo. A veces es mejor deber mil millones que un millón.
    Aunque, sin duda, nuestros gobernantes tienen algo que aprender de los gobernantes islandeses: tras el hundimiento bancario, el Estado compró tan solo los préstamos de particulares y empresas de Islandia; y definitivamente les ha ido mejor, su crisis es más suave que la española, por ejemplo, y la gente sigue teniendo su dinero para poder contribuir a la estabilidad del país.
     La lógica dice que los islandeses no deberían pagar los excesos cometidos por los especuladores bancarios, pero no deja de ser extraño que el Tribunal les haya dado la razón, y parece que Holanda y Reino Unido tampoco lo esperaban. Tendrán que asumir que son inconvenientes de la globalización financiera y pagar de su propio bolsillo el dinero perdido.





España, forzada a una evacuación inmediata

Estimado señor presidente de turno: las cifras de la emigración española van en aumento cada día, el paro juvenil se sitúa en el 50%, la más alta de la Unión Europea, cifras que solo supera Malta, dónde tampoco va mucho mejor que aquí. Según el INE, los españoles emigrantes tienen entre 18 y 40 años y la mayoría nunca han tenido un empleo fijo.
    Hablan en los medios de la “generación perdida”, de los “ni-nis”,… La verdad, señor presidente, esto no es por gusto. Mi generación se salió la mayor parte del instituto con 16 años, para cobrar 1000 euros trabajando en la construcción. El paro juvenil tiene su raíz en el boom inmobiliario y de esto, la culpa la tienen ustedes, los políticos, y los reyes de nuestra sociedad que ustedes han investido, el dinero y la especulación. No pusieron ningún freno a este paro juvenil que sufrimos porque no había interés en dejar de hacer las cosas mal. Y ahora los jóvenes tienen que huir del país. Y de un horizonte de inactividad del que no se ve el fin.
    Los jóvenes sin formar no lo son todo: los universitarios que se graduaron ese septiembre, cuando Lehman Brothers quebró, han ido de trabajo temporal en trabajo temporal desde entonces. Y ahora tienen treinta años.
    Señor presidente, debe encontrar una solución, aprenda de su compañera alemana e incentive la contratación de jóvenes. Busque qué hacer con el paro español, con políticas económicas y de empleo que nada tienen que ver con las que se aplican ahora. Mientras tanto, los jóvenes lucharán por su futuro, desde dónde sea que los obliguen a buscarlo.
    O puede que eso es lo que busquen, menos gente de la que preocuparse, que el capital humano “sobrante” salga del país. Pero, ¿qué pasará con estos jóvenes inactivos obligados a salir de su país? ¿Tendrán la ocasión de volver a casa? Sólo el tiempo dirá.

 

miércoles, 13 de febrero de 2013

La necesidad de un cambio no subvencionado por nadie

Estamos en una época que se repite en la historia... Ahora que todos estamos contra los mandatarios, todos conscientes de que el mundo en qué vivimos está manipulado y es horrible y cruel... La industria lo aprende... y lo pone de moda. Pasa lo mismo que en toda la historia, esta vez con lo "oscuro" y la rebeldía contracultural. Sin darse cuenta de la paradoja que es que esté de moda ir contra la sociedad (y la moda). Pero esto no perjudica a la moda, nos acerca más a ella, a ser todos iguales y a gasta dinero. A vestir con chaquetas de tachuelas del inditex. Todas igual de paradojicamente rebeldes. Es de risa comprar una camiseta de Inditex que diga "Occupy Wall Street" cuando Inditex cotiza en bolsa. De risa. 

Por favor, ser conscientes de que raparse un lado de la cabeza no es rebeldía. Es moda. Llevar ropa oscura llena de tachuelas no es rebeldía, es moda. Igual que hacerse un septum o llevar las puntas del pelo de colores. Y como es moda ser rebelde, las niñas no compran tachuelas y las ponen en sus antiguos vaqueros, si no que compran unos nuevos con ellas. O se van a la peluquería a teñirse el pelo, etc. Más consumismo, más de lo mismo, cualquier excusa es buena.


Estoy harta de tanto intelectual del facebook amaestrados por los medios. Colgar el enlace de una noticia, no aleatoriamente, eso sí: preferiblemente de conflictos árabes (o "lejos", da una caracterización de "persona de mundo") o noticias de política no muy "conocidas" por la opinión pública.  Y tampoco es la primera vez que ocurre esto en la historia: http://www.publico.es/culturas/410688/el-triunfo-del-capitalismo-hippie
Efectivamente, movimientos contraculturales adaptados por la cultura de masas para vender. Hay que reconocer que hacen bien su trabajo, nos tienen a todos enganchados. Este es el mundo en el que vivimos. 

La mayor proeza capitalista es conseguir que toda amenaza acabe convertida en su mayor defensora. Acabó con los hippies, con lucha proletaria, con el nazismo, con el comunismo, con el socialismo utópico, con el feminismo, con el movimiento homosexual, con el movimiento ecologista... Ahora todo es tener bebés, una buena casa, un perro que mueva la cola, una pareja (a ser posible con dinero), un coche para ir al centro comercial los findes a atiborrarse en los macdonals, un "buen" trabajo, un seguro médico, un plan de pensiones... De nuevo estamos demasiado atados para la revolución de verdad, estamos llenos de miedo y de cosas que nos facilitan la vida, parece que no vale la pena. La idea de un cambio flota en el ambiente: se necesita el cambio, es sabido... Pero aunque la revolución suena así como muy romántico, la televisión nos dice que significa tripas abiertas, niños muertos y mujeres violadas. Y así nos lo muestran, así lo aprendemos, así nos llega el miedo, y la indecisión de actuar de una forma diferente, del pensamiento de que pueden existir otras formas de darle forma y vida a ese cambio.