El Gobierno ha anunciado que se establecerá un
margen de seguridad de 300 metros en torno a las viviendas en las que se hayan
convocado escraches. El secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez ha
dicho que hay que “compaginar el derecho de manifestación con
el derecho a la intimidad, a la imagen, a la inviolabilidad del domicilio y a
no sentirse presionado", como razón de esta medida, además de limitar las
“actitudes de acoso e insulto”.
La PAH ha contestado que los escraches contra
el PP continuarán a pesar de estas medidas: “es la última forma que queda de
luchar”, alega. Ada Colau ha justificado sus acciones como “una forma de
ejercer la libertad de expresión”. También Izquierda Unida ha respaldado estas
acciones de protesta no violentas “para garantizar el derecho a una vivienda”.
“La “primavera verde” prosigue, y se esperan frutos de estas movilizaciones
contra la mala gestión política del país.
El escrache trae polémica: los políticos afectados continuaran luchando contra ellos en lugar de afrontar la situación problemática que vivimos. Pero ha llegado el momento de hacer sentir a los políticos lo mismo que siente el pueblo a diario: miedo, inseguridad, estafa, engaño, fraude. Es el momento de hacer uso de la participación política que nos ofrecen, la única forma que “aún” no han restringido; y recordarles que nos prometieron que esto sería una democracia.
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