El candidato favorito a la sucesión del actual presidente
del gobierno, Alberto Núñez Feijoo, ha sido el protagonista en la prensa los
últimos días. La perdida de credibilidad del preferido de Rajoy se debe por
haber quedado al descubierto sus relaciones, “de ocio” en sus palabras, con un
narcotraficante gallego, Marcial Dorado, en unas fotografías en los que se los
ve en un yate de vacaciones disfrutando de un bonito día soleado.
Es cierto que las fotos son de 1995, y que Feijoo se ha
defendido alegando no conocer a qué se dedicaba Dorado, por ese momento
traficante de tabaco. Esa defensa explica su situación actual, parece ser que
no sabía con quién andaba, pero parece que tampoco sabe con quién anda ahora:
el Partido Popular pasa sus peores momentos, cada miembro del partido tiene su
propio pasado, todos tienen sus propias fotografías comprometidas, e incluso Rajoy
ya visitó por 2011 un barco de narcotraficantes gallegos.
| Feijóo y su amigo |
El amigo que presentó a Dorado y a Feijóo fue su chófer
Manuel Cruz, un tipo con muchos contactos por el 94, del que también ha dicho
“desconocer sus actividades”. Por supuesto, nunca afirmará ningún político algo
que se sospeche sobre él, aunque se tengan pruebas. Aunque fueran en un yate
juntos.
Que Feijóo sea el protagonista, uno de los miembros del PP
en los que más confianza se depositaba, deja claro que no se salva ni uno. El
presidente gallego no debe dimitir, ya está visto que no es esa la norma en la
política; si no conocía que Dorado había estado ya dos veces en la cárcel y a
qué se dedicaba no es culpable de ser un ignorante, y Feijóo ya ha negado saber
nada de esta gente. Si nadie dimite por causas mayores que esta, él tampoco
tiene que hacerlo por unas fotos, y menos si no sabía nada. Total, este país ya
es una monarquía platanera, no pasa nada, estamos acostumbrados.
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