jueves, 14 de marzo de 2013

Dimitir o no dimitir, no es esa la cuestión



Ante la avalancha de políticos imputados, los dirigentes y mandamases de cada partido se han pronunciado sobre la exigencia del pueblo de la dimisión de los políticos presuntamente corruptos. Sucede que la lista de los políticos a esperas de juicio que se mantienen presentes en la política aumenta cada día.

Los protagonistas de la polémica son, esta vez, el primer secretario del PSC, Pere Navarro, que ha declarado que no le parece correcto que los imputados dimitan antes de que sean “acusados o procesados” por la justicia, y que hasta entonces deben mantenerse en el cargo, argumentando con que “existen otros casos de personas imputadas que no han renunciado a sus cargos políticos”. Y Artur Mas, en la misma línea, publicó un acuerdo para que los dirigentes en tal situación puedan seguir ejerciendo hasta que se abra el juicio.

A pesar de contar con el apoyo de Navarro, los imputados del PSC, Daniel Fernández y Manuel Bustos, dimitieron de su cargo hasta que se esclarezca su relación con la trama corrupta, aunque Bustos se mantiene como concejal y defiende públicamente su inocencia. El tópico de “aquí no dimite nadie” sigue presente con pocas excepciones: Fátima Núñez, Juan Sánchez y Benigno López, entre otros casos puntuales.

La defensa de Navarro es que “existen otros casos de personas imputadas que no han renunciado a sus cargos político”, y afirmándolo así, sin pudor y públicamente, confirma el estado lamentable de la clase política. Los políticos buscan llegar a un extremo para dimitir y rinden cuentas al partido y no al pueblo, como debería ser. Sí, existen otros casos de personas imputadas, y todos son vergonzosos: los imputados protegidos por Navarro deberían tener una responsabilidad moral que viene asociada a su cargo, la culpa no depende de una condena judicial.

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